En conversaciones de venta con proveedores de tecnología para flotas, uno de los argumentos más frecuentes es: "todo se sube a la nube y nosotros lo procesamos allá, con servidores grandes, lo que nos permite usar modelos más potentes". Suena moderno. Suena bien. Y para muchas aplicaciones es la respuesta correcta.
Para el conteo de pasajeros en una flota de buses, es la respuesta equivocada. La razón no es ideológica —no estamos contra la nube—; es aritmética. Procesar video centralizado de una flota es, simultáneamente, prohibitivo en ancho de banda, frágil ante fallas de cobertura y problemático en privacidad. En este post hacemos los números explícitos.
El ancho de banda: un cálculo de servilleta
Un bus en operación genera video continuo. Una cámara cenital típica produce algo así:
- Resolución 720p (1280×720): unos 2 Mbps comprimidos con H.264 razonable.
- Resolución 1080p (1920×1080): unos 5 Mbps comprimidos.
Asumamos lo más conservador: 2 Mbps por bus.
Un día de operación interurbana ronda 16 horas de video activo. Multiplicando:
2 Mbps × 16 h × 3.600 s/h = 115.200 megabits diarios = 14.400 megabytes = 14,4 GB
Eso es por bus, por día. Para una flota de 20 buses son 288 GB diarios. Para 50 buses, 720 GB. Para 100 buses, 1,4 TB diarios.
¿Cuánto cuesta transmitir esa cantidad de datos sobre redes celulares chilenas en planes IoT? Spoiler: muchísimo. Los planes IoT más generosos del mercado rondan precios que para subir 14 GB diarios por bus costarían entre $30.000 y $80.000 mensuales por bus, solo en datos. Para que la cuenta tuviera sentido, la suscripción de Abordo tendría que costar al cliente seis veces más de lo que cuesta hoy.
Procesando en el borde, en cambio, lo que viaja es eventos numéricos —subió 1, bajó 1, ocupación = N, GPS, timestamp—. Un día completo de operación produce del orden de 300 KB a 500 KB por bus. Tres órdenes de magnitud menos. El plan IoT cabe holgadamente dentro de $8.000 mensuales.
La fragilidad ante cobertura
Las rutas interurbanas chilenas tienen tramos sin cobertura celular. Cualquier ruta entre Santiago y el sur, o cualquier ruta hacia el norte rural, pasa por valles, túneles y zonas donde la señal cae a cero. Si el conteo dependiera de subir video continuo a la nube, esos tramos quedarían sin medir. Y son justamente los tramos donde la operación es más relevante para el negocio.
Procesando en el borde, el dispositivo cuenta localmente sin importar la cobertura. Los eventos quedan guardados en un buffer en disco (un SSD industrial dentro del enclosure) y se sincronizan cuando la cobertura vuelve. Si el bus pasa 4 horas sin señal, los conteos de esas 4 horas no se pierden: viajan después.
Esto no es una optimización opcional, es una propiedad necesaria para que el sistema sea utilizable. Un APC que pierde tramos sin cobertura no es un APC: es un APC con asteriscos.
El problema regulatorio del video centralizado
Si transmitiéramos video a la nube, estaríamos moviendo imágenes de personas identificables (incluso si la cámara es cenital, el video crudo contiene mucha más información que los eventos numéricos) a un servidor centralizado. Esto activa todas las exigencias de la Ley 19.628 chilena y de la nueva normativa de datos personales:
- Consentimiento explícito de las personas grabadas (¿de cada pasajero del bus?)
- Política de retención documentada
- Derecho de acceso, rectificación y eliminación a quien lo solicite
- Auditoría y seguridad del almacenamiento
- Responsabilidad de procesador y responsable del tratamiento
Cada una de esas exigencias es resoluble, pero la suma de todas ellas representa un costo regulatorio y operativo permanente que el cliente tiene que asumir. Y la pregunta natural es: ¿para qué, si no necesitamos el video?
Procesando en el borde y descartando el video, el sistema no trata datos personales en sentido fuerte. Lo único que viaja son números. La conformidad regulatoria se obtiene por construcción, no por papeleo. Eso es un activo enorme cuando hay que vendérselo al directorio o al área legal del cliente.
¿Y los modelos más grandes?
El argumento a favor de la nube es que ahí puedes correr modelos enormes con resultados mejores. Eso es cierto en general, pero no es relevante para conteo cenital de personas en una puerta.
YOLO + ByteTrack corren cómodos en un Raspberry Pi 5 + Hailo-8L AI HAT (13 TOPS). El modelo ya alcanza precisión suficiente para la tarea. Subirlo a un servidor con GPU enorme no produce un conteo más confiable —produce el mismo conteo con peor latencia, peor privacidad y mucho más costo.
La regla general en este tipo de problemas es: usa el hardware más pequeño que resuelva el problema con la calidad necesaria. Hardware más grande no es siempre mejor; a veces es solo más caro.
Una nota sobre escalabilidad
Cuando el cliente crece de 1 bus a 100, la arquitectura distribuida escala linealmente y sin drama: cada bus procesa lo suyo, la nube solo agrega los conteos. La carga en el servidor central crece muy lentamente (más eventos, pero no exponencialmente más).
Si tuviéramos arquitectura centralizada, escalar de 1 a 100 buses implicaría escalar el ancho de banda, el costo de almacenamiento de video y la capacidad de cómputo de inferencia en la nube. Todos esos costos crecerían lineal —o peor que lineal— con la flota. El modelo comercial colapsaría.
Procesando en el borde, el costo marginal de agregar un bus a la flota es básicamente solo el hardware ($310.000) y la instalación ($1.500.000). No hay un costo de plataforma que crezca por flota; la suscripción mensual del bus cubre su parte del backend (Supabase, Vercel, soporte) y eso es todo.
Cierre
La elección entre nube y borde no es ideológica. Es operativa. Para el caso específico de conteo de pasajeros en flotas, el borde gana por economía (1.000× menos ancho de banda), operación (tolerancia a cobertura intermitente) y regulación (no trata datos personales). El único caso donde la nube ganaría sería si necesitáramos correr modelos imposibles para el hardware del bus —y eso no aplica aquí.
Cuando alguien te ofrezca un APC "todo en la nube", pídele que haga las cuentas con tu flota. Si los números no aparecen, ya tienes una pista.
Hay más posts en esta serie técnica. En el próximo abordamos cómo Abordo cumple con la Ley 19.628 y la nueva normativa chilena sin esfuerzo adicional. Spoiler: por diseño, no por papeleo.